domingo, 31 de diciembre de 2006

Feliç Any Nou

En fin, se terminó el 2006.... y como todos los años, todos le tenemos una extraña fe al año que viene a entrar. ¡Qué cándidos! ¿no?
Me gustó la publicidad de National Geografic, que enuncia las distintas fechas en que se celebra el año nuevo para distintas culturas, y cierra diciendo el infimo porcentaje (si esperaban números siento desilusionarles, no me acuerdo) de gente que celebra el año nuevo el 1 de enero.

De cualquier forma, què carai!, confieso, yo también espero que el año que viene sea mejor que este, también voy a brindar con champaña a las doce, etc etc etc.

A todos, ¡ Feliz 2007 !

miércoles, 27 de diciembre de 2006

La "Nena" dixit

Leyendo este post me acordé de una de las frases célebres de mi hermana:

calificar a algo o a alguien de extraordinario no es halagüeño sino todo lo contrario, extra ordinario significa muy, pero que muy ordinario

Definitivamente, éste ha sido un año extraordinario.

domingo, 24 de diciembre de 2006

¡Feliz Solsticio de Verano!

Esta noche es nochebuena y mañana navidad... puaajjjj sí, confieso, los villancicos me parecen tan enervantes como la decoración navideña (o más).
Esta mañana terminé de comprar regalitos. ¡qué sensación de Paz! Ahhhh ahora entiendo lo de Noche de Paz, noche de amor... claro, es la paz alcanzada por haber terminado de comprar regalos!! Y es que yo DETESTO ir de compras en cualquier momento del año, pero para esta época todavía más. Es porque soy algo gentofóbico (el término misántropo es demasiado intelectual).
Al final esta es una fiesta meramente comercial. Comprar, comprar y comprar.... ¿que no era una celebración religiosa? Y bueno, quieren que les diga la verdad ¡Justicia Divina! -nunca mejor dicho- al fin y al cabo, el Cristianismo, con su política de fagocitación espiritual, hizo coincidir el nacimiento de JC con las celebraciones paganas del Solsticio de Invierno. Qué capos. Y para no dejar lada librado al azar, para el solsticio de verano (boreal) se celebra San Juan.
Y como ahora estoy viviendo en el Hemisferio austral, les quiero desear a todos:
¡Feliz Solsticio de Verano!

miércoles, 20 de diciembre de 2006

2006 - ¿El año del pingüino?

Si el hosóscopo Chino tuviera un año del pingüino, sin lugar a dudas hubiera sido éste.

En realidad ya en el 2005 arrancó esta tendencia con los cuatro pingüinos de Madagascar, organizados como un comando sin nada que envidiarle a Misión Imposible.
El remate en el cine lo han dado el exitoso documental La Marcha de los Pingüinos y finalmente la recienmente estrenada Happy Feet.
En el mundo de la publicidad, hemos visto a los habituales osos polares de Coca Cola compartiendo escenario (y una botella de Coca Cola) con los pingüinos.
A pesar de la imposibilidad de tal ecuentro (los osos polares son exclusivamente boreales, mientras que los pingüinos son australes), la tendencia está clara.
Una más: casi todos tenemos presente esa publicidad de la campaña para el uso responsable del celular de Personal, en la que un pibe disfrazado atiende su celular sacándose la cabeza del disfraz ante los atónitos y decepcionados ojos de los niños. ¿Se fijaron uds? sí, efectivamente, el disfraz es de pingüino.
En la Argentina K en la que vivimos, toda esta moda pingüinista me resulta inquietante. Sobretodo me da miedo que en nuestras mentes de votante se confundan a los "queribles" Pinguinos Emperador con algún "no tan querible" Emperador Pingüino. Si de política hablamos, recordemos al Pingüino de Batman o al de Wallace&Gromit.

Happy Feet


La fórmula que nunca falla: protagonista discriminado por ser distinto aunque al final es el heroe + viaje iniciático del que vuelve cambiado + romance aparentemente imposible, todo salpimentado con secundarios con mucha personalidad.
Pero, a pesar de ser de nuevo más de lo mismo, por algo esta fórmula nunca falla: la peli está muy buena. Váyan a verla.

viernes, 15 de diciembre de 2006

God save the Grinch

Confesión:

¡detesto la decoración navideña!
Plástico y brillitos por doquier, piñas barnizadas, bolitas, hojitas, campanitas, bayitas rojas, espumillón plateado, dorado, mixto, multihorror, sombreritos de Papá Noel, botitas de Papá Noel, paquetitos simil regalo, moños varios, nieve artificial, lucecitas de colores (fijas o titilantes), stencil con aerosol simil nieve en los cristales ...
Aparecen primero en los supermercados y grandes almacenes (¡en Noviembre!), luego en las vidrieras de los comercios y finalmente en las casas. Se empieza armando el arbolito , unas bolitas aquí, un adornito allá, unas lucecitas... y finalmente llega el turno del espumillón, que empieza en el arbol y si no se controla termina por toda la casa en una orgía de mal gusto. Finalmente como guinda (nunca mejor dicho), el adornito compuesto colgado en la puerta, y el centro de mesa (que es prácticamente igual al adornito de la puerta, sólo que va en posición horizontal y tiene un espacio para una vela).
Resumiendo: ¡una horterada! (disculpen el uso de vocabulario propio del castellano peninsular, pero le calza como un guante).

lunes, 11 de diciembre de 2006

Chau Nicotina

Finalmente tomé la decisión.
Me estuve preparando durante unos días (poco más de una semana), me leí un par de veces el libro de Carr y el viernes pasado, después de almorzar, encendí, me fumé y apagué mi último cigarrillo.
Estoy extremadamente contento con mi decisión y así como me he hecho la solemne promesa de no volver a empezar de nuevo, también me he hecho la solemne promesa de no convertirme en uno de esos ex-fumadores fundamentalistas que parece que estén deseando salir a linchar a los que todavía fuman.
A veces detecto en algunos no fumadores un comportamiento de turba. Y las turbas suelen atacar a los más débiles. Se trata al fumador con desprecio, por considerarlo un malvado consentido, ya que no solo envenena a los demás, sinó que se queja y lloriquea porque cada día son más los lugares en los que está prohibido fumar.
No es así. El fumador es un adicto, que además a lo largo de su vida gasta enormes cantidades de dinero. ¿quien sale beneficiado? Por supuesto las tabacaleras, pero no nos olvidemos que gran parte del precio de un paquete de cigarrillos son impuestos. Por lo tanto del dinero que gastan los fumadores se beneficia el gobierno (y en aquellos países en los que se hace un buen uso de los impuestos, se benefician todos los ciudadanos). Con el argumento de que "al fumador nadie lo obliga a fumar", los gobiernos y las tabacaleras se lavan muy convenientemente las manos, evadiendo su responsabilidad. Digo muy convenientemente, ya que, ¿se imaginan el golpe si de hoy a mañana todos los fumadores abandonaran el vicio?
A los no fumadores que odian al cigarrillo y quieren dedicar sus energías para combatir y erradicar la adicción al tabaco, les sugiero que enfoquen sus esfuerzos contra las Tabacaleras y contra los gobiernos. Me parece que lo más sensato sería que el dinero que se recauda con los impuestos de los cigarrillos se reinvirtiera en campañas y planes para ayudar al fumador a abandonar su adicción.
A los fumadores les invito a que se planteen dejar de fumar. La sensación de no depender del cigarrillo es maravillosa, creanme si yo lo pude dejar, ustedes también pueden.

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Los buenos, los malos y los propios

Una frase sacada de la película "Los Soñadores":

Uno suele sentir que sus abuelos son mejores que los de los demás, de la misma forma que los padres de los demás son mejores que los propios

viernes, 1 de diciembre de 2006

Palmira y Gustavo: Parte 1

Cuando Palmira y Gustavo se conocieron, ella era muy, pero que muy jovencita; él no tanto. Se enamoraron con tal abrasadora intensidad que todo la Quiaca sabía que, cuando sus labios entraban en contacto, no se les podía mirar directamente, a riesgo de quedarse ciego.

Los 14 años de Palmira eran pocos para contener toda esa pasión que amenazaba con consumirla, por eso, a pesar de derramar mares de lágrimas de desesperación, en un rinconcito de su alma se sintió aliviada cuando sus padres le dijeron que se mudaban a Salta.

Gustavo no tuvo mucho tiempo para extrañarla; la muerte de su padre le obligó, como primogénito, a tomar las riendas de la familia. Eran tres hermanos a los que mantener y proporcionar una educación, más dos hermanas a las que casar y una madre a la que consolar. Teniendo en cuenta que el difunto don Habib Camar se gastaba todo a las cartas, Gustavo necesitaba encontrar un trabajo.

Empezó manejando un camión de los de Don Jaime, compañero de naipes del padre, irónicamente uno de los mayores beneficiarios de la famosa mala suerte de aquel. Alcanzaba apenas para comer, tenía que encontrar la forma de sacar adelante a los suyos, él era el hombre de la familia y la responsabilidad estaba por encima de los deseos de su corazón. Se casaría con Inés.

Doña Inés era una viuda relativamente bien acomodada, unos años mayor que él, con la que venía encamándose desde que su amor se fue a Salta. Él no la amaba, pero ella a él sí, y aunque su corazón no le pertenecía, la viuda sabía que podía retenerlo con su cuerpo todavía generoso y apetecible y su buena experiencia en el catre.

Los pesos empezaron a correr y mientras Gustavo le engendraba a la viuda un nene primero y una nena después, le alcanzó para financiar algunos negocios de frontera con Bolivia, que le dejaron muy buena plata para conseguir puestos, ajuares, y dar préstamos. Los hermanos y cuñados empezaron a llamarle "jefe", la gente en la calle empezó a detenerse para saludarle, y a llamarle Don Camar.

A los 17 a Palmira la casaron con un contador que le llevaba quince años, Don Alfredo Vargas, cuya necesidad de una esposa no radicaba en lo físico ni en lo emocional, sino meramente en lo social.
El día antes de la boda, llevaron todas las cosas de la niña a la que iba a ser su nueva casa, ya que los padres de Palmira extrañaban mucho su terruño en el norte y habiendo colocado a su única hija, pensaban regresarse a la Quiaca tan pronto como terminara la fiesta.

El descubrimiento, la noche de bodas, de que Palmira no era virgen le produjo al contador Vargas una profunda decepción, que no le impidió seguir visitando su lecho todos los días hasta que Palmira le comunicó que estaba embarazada, dos meses y medio después. No la volvió a tocar.