lunes, 25 de septiembre de 2006

Edmundo somos todos

Termino de releer por enésima vez "El Conde de Montecristo", emocionado como siempre, y pienso en su éxito universal y vigente. No sólo de la novela de Dumas, ni de sus versiones cinematográficas, sino también de las referencias, directas o indirectas, que encontramos por todos lados.
Valgan como ejemplos las desventuras del protagonista de la surcoreana Old Boy similares, al menos en su primera parte, a los de Edmundo Dantés, o la obsesión por la versión cinematográfica que tiene V en "V de venganza".
En "La Reina del Sur" de Perez-Reverte la lectura de la novela durante su encierro en una prisión española, actúa como catarsis en una muchacha mexicana sembrando la semilla de lo que la convertiría en la reina del tráfico de drogas peninsular.
¿Vamos a hablar de Echarri y su Montecristo televisivo? No, no vamos.
La fórmula funciona porque el deseo de venganza, especialmente contra la injusticia, es algo muy humano. Y si no, analicemos quien no sintió una morbosa satisfacción cuando Nicole Kidman, develada como hija de un alto capo mafioso, le ordena a los secuaces de papá que maten a los hijos de la maestra de la misma forma en que ésta había destrozado sus porcelanas...

viernes, 22 de septiembre de 2006

Los Apestados

Los fumadores somos los nuevos apestados, todo el mundo nos odia.

Con una pequeña diferencia, la gente se apartaba de los apestados. A nosotros nos echan. De todos lados. E incluso, en aquellos pocos reductos en los que todavía se puede fumar, uno no está seguro de recibir miradas o comentarios reprobatorios o humillantes por parte de algún fumador pasivo (también conocidos como "no fumadores activos"). Y ya no son solo los extraños, ya nos están empezando a maltratar nuestras familias, amigos, colegas y amantes.

Vivimos en un continuo estado de culpa, en el que cada vez que prendemos un cigarrillo lo hacemos mirando a todos lados, escondiendolo para que se vea poco, disipando el humo con la mano, perseguidos. Lo peor de todo es que los demás tienen razón, fumar es malo para la salud, y el olor que queda impregnado en la ropa es nauseabundo.

Tienen razón. Pero el placer de fumar un cigarrillo mientras uno se toma una buena taza de café, no tiene igual.

En un lugar de la Mancha

No estaba dispuesto a volver a pasar por todo aquello. Todavía me parecía escuchar el sonido de sus tacones, lejanos recuerdos que la memoria me trae rodeados de una sensualidad ya perdida, que me ruega que la recupere, que hable con ella, que la posea otra vez. Esa es la ley del deseo.
Yo vivía atrapado en ese laberinto de pasionescon Kika, Pepi, Luci y Bom, y otras chicas del montón. Yo amé a todas esas mujeres. Al borde de un ataque de nervios te encontré, te amé, y te traté como a una flor. De mi secreto amor nos alimentamos los dos, en un abrazo de carne trémula, sin separarnos ni un instante. Hasta que te recuperaste; entonces, te fuíste sin decirme nada, con la mala educación de los ingratos. Sigo sin entenderlo ¿qué he hecho yo para merecerme esto?

jueves, 21 de septiembre de 2006

Boquitas Papales

Lo bueno de la religión católica es que si uno se arrepiente a tiempo, el pecado queda perdonado. Lo malo es que solo funciona entre los católicos. Por mucho que el Papa se haya arrepentido de haber abierto su boquita, parece que no va a zafar tan facil.