por Fodor Lobson
Y estalló la blogosfera con el asunto este del paro del agro, los cortes de ruta, el desabastecimiento, la leche que se tiene que tirar mientras miles de niños pasan hambre, y sobre todo los cacerolazos, que en mi opinión han pasado a ser una de esas cosas que me dan vergüencita.
Por momentos pienso que hay un exceso de información, bombardeada por todos lados, que me impide, al menos a mí, ver el problema global como conjunto y sacar algunas conclusiones. En otros momentos pienso lo contrario falta algo, de alguna cosa no me estoy enterando y es la pieza que necesito para ver el problema global como conjunto y sacar algunas conclusiones.
Yo vengo de una familia de izquierdas. Bah, de la izquierda europea de hace veinte años, de la izquierda de los reclamos sociales, de la salud pública y gratuita para todos, de la educación pública y gratuita para todos, de la búsqueda de la igualdad de oportunidades, de esa Europa que se destacó (y diferenció de los USA, por ejemplo) por esos derechos sociales conseguidos a pulso durante la segunda mitad del siglo XX principalmente.
No estoy tan seguro de que esa Europa exista todavía. Sólo sé que hace 10 años decidí huir de una Europa aséptica, aburrida, consumista, cada vez más de derechas, racista, inconsecuente con su propia historia (siglos de colonialismo, para ahora pretender cerrar fronteras y dejar a los pobres afuera, ¡suerte! la van a necesitar). ...y me fui por las ramas, como siempre.
Vuelvo. El caso es que mi formación politico-moral, lo que define quien soy yo, fue de izquierdas. Por eso cuando hay una huelga, un paro, un reclamo de un gremio, mi primera reacción es de simpatía hacia los reclamantes. Pero esta vez estoy desconcertado.
Me explico. A pesar de no ser padre, siempre creí que los reclamos de los docentes son totalmente justificados. Reconozcámoslo, cobran una mierda, y tienen en sus manos el futuro del país (aunque les parezca ingenuo de mi parte, creo que un país no es su territorio sino su gente). No sé si ha habido cacerolazos de apoyo a los docentes cuando los maestros han estado de huelga. Si los ha habido yo no me he enterado, muy sonados no deben haber sido. Lo que sí he escuchado de algunos padres es que con el paro, los chicos pierden muchas clases, que no saben que hacer con los chicos en casa, ... y la culpa es de los maestros por pretender cobrar un sueldo digno, no del gobierno por destinar una miseria a educación.
Lo que no sé, es si este paro me despierta las mismas simpatías, porque sigo sin estar seguro de si los que reclaman son sólo los grandes terratenientes o si también son los pequeños productores. Al fin y al cabo el aumento de las retenciones del que se quejan es el de las exportaciones ¿quienes son los perjudicados? ¿Cuál es el objetivo de estos cortes de ruta y de fomentar el desabastecimiento? claramente el descontento social como única forma de presionar a una clase política a la que sólo moviliza la posibilidad de ganar o perder votos. Y toda la manada, va y reacciona, olla en mano, como era de esperar. Total da igual que el nene sea un analfabeto siempre y cuando le pueda dar milanesa de cuadril.
¿Me falta información?
¿Me sobra información?
¿Cuál es el objetivo del aumento del porcentaje de retención a las exportaciones: recaudar más o favorecer el comercio interno versus la exportación?
Si lo que se pretende es que exportar no sea taaaaaaanto más rentable que abastecer el mercado interno me parece bien. Primero hay que cumplir con la demanda nacional, y lo que sobra hay que exportarlo.
Ah, ¿que no se trata de eso? que el problema es que lo que producimos es una cantidad de soja tropecientas veces mayor de la que necesitamos, para poder exportarla y ganar mucho dinero... mmmm entonces también me parece bien. Me enseñaron que el que gana más dinero, debe pagar más impuestos. ¿no?
¿Me falta información?
¿Me sobra información?
No me convencen los que están haciendo el paro
No me convencen los que salen a aporrear la olla de aluminio (porque la Essen pesa demasiado) cuando el supermercado se queda vacío.
Pero tampoco me convence este gobierno, cuyas intenciones no son claras, y cuya soberbia caciquista es nauseabunda.
Estoy desconcertado.