miércoles, 3 de enero de 2007

Desventuras de un republicano en noche de reyes

Un par de días más y vienen los reyes....
Cuando yo era pequeño, allá en mis pagos, los chicos elegíamos a uno de los tres reyes magos como el propio. Lo habitual era que entre hermanos y primos se repitiera lo mínimo posible. Nosotros eramos 3 nietos, con lo cual la repartija era facil; mi primo tenía a Melchor, mi hermana a Gaspar y yo a Baltasar, o como decíamos nosotros en un afan cromatico-simplista el rei blanc, el ros i el negre, o sea el rey blanco, el rubio y el negro.
En realidad, no sé si alcanzabamos a elegirnos nosotros, a los reyes, sino que nos venían impuestos. No me cabe la menor duda que ese tipo de decisión la tomaba mi abuela (mi abuela la buena, porque con mi abuela la mala y todos los primos de ese lado de la familia no nos mezclabamos, aunque eso es material para otro post).
El caso es que a mi me encantaba que mi rei fuera el negro, era más exótico, y en una ocasión llegué incluso a afirmar haberlo visto durante unos breves instantes en medio del sueño.
- Y ¿cómo era? - me preguntaba mi madre
- Y no recuerdo muy bien, pero tenía los dientes muy blancos
El caso es que, como sucede tarde o temprano, en algún momento alguien me dijo que los reyes no existían. Ni corto ni perezoso me dirigí a mis padres exigiendo una explicación:
- ¿existen los reyes o no?
- y claro que existen
- ¿seguro? quiero saber la verdad ¿existen los reyes?
y entonces mi padre, con una sonrisa ladina, que supongo ocultaba la pena por ese final de la inocencia, me dijo:
- Claro que existen, salen en el periódico, los reyes: Juan Carlos y Sofía.
Éste, junto con la muerte de Franco un par de años antes (con su celebración familiar cava de por medio) es uno de los pocos recuerdos que tengo de mi infancia.
Una vez desaparecida la ilusión de los reyes magos, perdí todo interés en las monarquías, y me convertí en un republicano convencido. Las casas reales, me parecen un hatajo de parásitos, enfermos y genéticamente desfavorecidos tras generaciones de casamientos entre primos.
¿El Glamour? No, el glamour desapareció con Grace Kelly y Diana (moraleja, si es ud. glamorosa, no se suba a un auto). ¿O les resulta glamoroso Carlos de Inglaterra? ¿O Guillermo y Máxima de Holanda? (sí, ella es argentina, muy simpática y prolífica, pero no glamorosa) ¿es atractiva la pelada -o la papada- de Alberto de Mónaco?
Me fui por las ramas. ¡qué alguien me pague un analista! ¿Porqué me cambiaron los dientes blancos de Baltasar, por los dientes torcidos de Charles?

4 comentarios:

Adriana dijo...

que trauma infantil que tenés. Igual los hijos de Diana no están tan mal...

linus dijo...

ya ni siquiera las estrellas de cine son glamorosas
no vamos a comparar a Sandra Bullock con Gloria Swanson

Loca_Sola dijo...

Pero esos reyes no son "magos"..
Yo también supe tener una abuela mala y una abuela buena. Yo tambien creía en los Reyes por el solo hecho de que tenía la prueba fehaciente de que, se comian todo el pasto y se tomaban todo el agua que les dejábamos. Sigo sin entender adónde iba a parar ese pasto...capaz que existían nomás. Esta noche pruebo. Mañana te cuento. Besos!!

Fodor Lobson dijo...

Adriana,
efectivamente Lady Di hizo mucho por la genética de los Windsor

Linus,
no, no vamos a comparar

Loca,
Espero entonces su aporte cuando escriba el post abuela buena vs abuela mala. En cuanto a los reyes magos... no se haga muchas ilusiones, por si acaso... espero que me cuente mañana cómo le fue. Besos.