viernes, 20 de julio de 2007

Upgrade & Punishment

Un upgrade* es algo que siempre se recibe con alegría y, para qué vamos a negarlo, algunas veces con cierta desconfianza, porque uno tiende a creerse merecedor de la mala suerte pero no de la buena.
El mejor upgrade que se puede recibir es el de la cambio de clase en un viaje en avión (especialmente si el mismo es largo). Eso sucede cuando el vuelo está sobrevendido en clase turista, pero quedan lugares libres en primera o ejecutiva y aquellos pasajeros que se quedaron sin asiento reciben el regalo divino de saltar a otro mundo (que efectivamente es más caro e injustamente mucho más mejor).
A mí sólo me ha pasado una vez, regresando de México y fue una experiencia inolvidable (por supuesto Rodolfo estaba a sus anchas).
Pero en realidad el upgrade que más veces me han dado es el del hotel. La última vez ha sido esta semana, en Buenos Aires, en la que en el apart-hotel en el que tenía reserva se les habían ocupado todos los apartamentos de un ambiente y me instalaron en uno de tres (living comedor, cocina y dormitorio, además del baño of course), todo con esa decoración modernosa e impersonal de los hoteles y televisores por todos lados. En realidad cuando uno viaja por trabajo aprovecha poco estas cosas, por lo que a mí, el upgrade, me dejó más bien indiferente.
Claro, que la Diosa de la Fortuna (¿Diosa de la Fortuna? Por Dios, me estoy poniendo gagá) eso no lo sabía, y creyó conveniente compensar esa gracia con una desgracia…
El caso es que después de una excelente velada de pizza y birra (sin faso, o sea desfasada -cuack) con unos amigos (guiño, guiño), me levanto el miércoles, me baño, me visto y armado con un libro, me voy al comedor donde sirven el desayuno. Me preparo un café con leche, una tostadita con dulce de leche, juguito de naranja, me siento, abro el libro, y a disfrutar de esos quince minutos de placer antes de que otro día de visitas y reuniones me ponga de mal humor…
¿y qué sucede?, que entra una manada (familia) de brasileros (que tienen ocupada Buenos Aires ahora que el real está tan apreciado) a turbar la paz del lugar, y entre todos ellos Mamá São Paulo, que mientras se servía doscientas medialunas seguía hablando con Papá Ouro Preto, en el otro extremo de la sala, a un volumen que sin duda excedía en sus buenos 30 decibeles el máximo permitido en zonas industriales.
Fodoresco que es uno, no puedo evitar murmurar sin apartar la vista de mi libro “a Senhora é surda”. Evidentemente no lo era porque se calló de golpe y regresó a su mesa haciendo equilibrios para mantener las medialunas en el plato, aunque juraría que en los 6 metros que recorrió debe haber perdido cuatro o cinco. La conversación siguió a un tono normal durante unos dos minutos. Después apareció la segunda manada, porque no sé si saben uds. que suelen viajar en formato multifamiliar (dos parejas cada uno con sus hijos), los cuales entraron a los gritos también. En menos que canta un gallo, mamá São Paulo se olvidó de todo y regresó al valor por defecto en el que tiene seteado el volumen.
Claro, me tuve que ir, para salvar una parte de mi maltratado sentido del oído.

*: upgrade me pareció la palabra más adecuada, pero nunca sé cómo traducirla al castellano y que conserve todos sus matices.

17 comentarios:

Subjuntivo dijo...

Vio que acá decimos "Cuando la limosna es grande..."

Los desayunaderos de los hoteles son lomejor del mundo, por la cantidad de comida que uno puede ingerir sin dar ninguna explicación, pero lo peor del mundo, porque deben compartirse son turistas. Y los turistas son, en general, de lo peor del mundo.

Si uno tiene a quién gritarle, puede mandarlo a la otra punta, y a grito pelado, preguntarle si le hizo efecto la pomada Manzán, o si tiene en la cartera un tampón extragrande, o lo que sea. Estando uno solo... es más difícil.

Lo compadezco.


Saludos,
S.

Pablo dijo...

¿"Promoción"? Digo, para "upgrade"... si usted "was upgraded to", probablemente fue "promovido a"... no sé, se me ocurre... pero claro, ahí trae a cuento el sentido que "promoción" tiene entre nosotros de "oferta", y esta no de algo que se ofrece sino de algo que es una ganga u oportunidad o... bueno. Dejemos upgrade.

Cassandra Cross dijo...

Le acompaño en el sentimiento. Siendo madrugadora, casi siempre me tocó elegir una mesita cerca de la ventana, en perfecta armonía y soledad :-P

pero nunca es tarde para alguna primera vez... jejeje

le acompaño en el sentimiento! gente gritona + hijos? psssss que horror.

iaiune dijo...

Yo tambi�n anduve por baires, compart� el hostel con casi mayor�a de brasileros; y lo m�s parecido a un upgrade que obtuve, fueron veinticinco centavos que me devolvi� por error la maquinita del colectivo (micro para nos).
Saludos Fodor.

Carpe diem dijo...

¿“Ascenso”?

Sí, ¿por qué no? Y el título podría ser “Ascenso y caída”.

La felicidad no es eterna en esta vida, don Fodor (ya lo ve, volví, jejeje).

Saludos.

Fodor Lobson dijo...

Don S.
sí sí, estoy de acuerdo, los turistas son lo peor del mundo (excepto cuando el turista es uno, porsupollo). Brindemos con suco de laranja e abacaxi.

Pablo,
¿me está diciendo usted que soy un saldo? ;) jejeje, humm, creo que promoción no va.

Cass,
síiii, yo quería esa mesita de la ventana... ¡aaaaah! la misteriosa muchacha de la ventana ¿era usted?

Iaiune,
hahahaha, cortesía de los transportes metropolitanos de BsAs.

Carpe,
hummm, sería más bien ascenso y castigo... hummm no sé no sé. De cualquier forma, ¡Wellcome Back!

Lucy in the Sky dijo...

Se ve, Fodor, que usted tiene poco trato con los chilenos entonces... Acá en San Martín son plaga en temporada y fuera de ella. Viajan en sus camionetas gigantes que siempre son 0km con sus seis guaguas y la nana y nunca dicen buen día antes de hacer una pregunta o un pedido. Se meten detrás de los mostradores de los negocios sin pedir permiso y tocan todo mientras los guaguas tiran abajo el local. Y lo peor: se empecinan en seguir llamando "manjar" a nuestro queridísimo dulce de leche. I totally despise them!

En cuanto al "upgrade", creo que se ha convertido en uno de esos términos sin traducción, como "performance" o "in/out" para referirse a las piscinas. ¿No le parece?

Saludos,

Son of Dr. Lobo dijo...

Bueno, ¿ya está tíos? ¿ya se terminó la gilipollez ésta del día del amigo?
Todos los restaurantes reservados, la hipocresía de las llamadas a peña que no ves en el resto del año, la chorrada del "te quiero mucho", la cerveza tomada con los compañeros de trabajo... cómo si fueran amigos. ¡Vamos hombre!

Carpe diem dijo...

Seguro (punishment = castigo); pero yo más bien jugaba con la contracara del ascenso, ¿vio? De todas formas, ninguna traducción va a quedar bonita, NUNCA.

Lo cual me recordó aquel viejo juego que propusiera Ramiro allá lejos y hace tiempo cuando aún no había comenzado su cruzada contra la Parca. ¿Usted se acuerda? (Traduccioneishons)

Así que, como no le convenció mucho mi propuesta anterior, le dejo otra mucho peor: “Grado arriba y hombre castiga” (?)

Saludos y gracias por su “bienregresada” :-)

C.

Fodor Lobson dijo...

Lucy,
en realidad en Mza tenemos a bastaaantes turistas chilenos y con ese tonito de voz tan... peculiar. Jejeje, Nobody loves Chileans.

Hijo,
con razón nadie te quiere.

Carpe,
pero posupollo que me acuerdo de las traccioneisheon!! nos divertimos con ellas durante unos días, hahaha.

Grado arriba y hombre cast-iga = Degree above and man chaste-fig

lauruguacha dijo...

Yo también anduve por Baires esta semana pero lo que recontraconfirmé en el viaje es que la gente "pior" más allá de nacionalidades es la de la llamada "tercera edad": te empujan, no respetan las colas ( por favor, piense bien) y como quien no quiere la cosa van por el mundo sacando ventaja de todo. ¡ Fea la actitud! Ayer fui a almorzar con una colega, cuando mi acompañante se enteró que al postre podía elegirlo de una mesa, mi Diosss, se apareció con un plato rebosante de tooodo lo que había y seguramente sentí algo parecido a lo que sintió usted con la brasilera :/

Z... dijo...

oh! vaya downgrade, fodor!
política hotelera: no podemos cambiar la clientela, pero podemos darle otro apartamento, jejejeje

(créame que lo entiendo, es un horror)

sibila dijo...

algunos ascensos nos hacen caer en picada. jajajajaj. los he padecido en circunstancias que elijo olvidar.

Lu dijo...

Lo comprendo 100%!! no hay nada peor que las manadas de brasileros cuando estan de viaje.
Yo se que los argentinos no somos los mejores cuando estamos en el extranjero, pero muchas horas de vuelvo y estadias en lugares lejanos, me confirman que no hay nada mas feo que compartir un viaje y/o estadia con gente de Brasil.
Supongo que el libro jamas pudo tocarlo, no?

Fodor Lobson dijo...

Uru,
hahahah, lo que pasa que a partir de cierta edad uno ya está más allá del bien y del mal, creo.

Z,
es otra forma de verlo, sí señor

Síbila,
dichosa ud. que puede olvidar...

Lu,
bienvenido, póngase cómodo. Y sí, el libro quedó para la noche.

Cunilandia dijo...

Ay, Fodor!, con todo el cariño y el respeto virtual que se puede tener, te digo: no te vuelvas viejo
(lo dice alguien que ya lo es antes de tiempo).

Fodor Lobson dijo...

¡tarde!