viernes, 22 de septiembre de 2006

En un lugar de la Mancha

No estaba dispuesto a volver a pasar por todo aquello. Todavía me parecía escuchar el sonido de sus tacones, lejanos recuerdos que la memoria me trae rodeados de una sensualidad ya perdida, que me ruega que la recupere, que hable con ella, que la posea otra vez. Esa es la ley del deseo.
Yo vivía atrapado en ese laberinto de pasionescon Kika, Pepi, Luci y Bom, y otras chicas del montón. Yo amé a todas esas mujeres. Al borde de un ataque de nervios te encontré, te amé, y te traté como a una flor. De mi secreto amor nos alimentamos los dos, en un abrazo de carne trémula, sin separarnos ni un instante. Hasta que te recuperaste; entonces, te fuíste sin decirme nada, con la mala educación de los ingratos. Sigo sin entenderlo ¿qué he hecho yo para merecerme esto?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Te olvidaste Todo sobre mi madre

Fodor Lobson dijo...

¡absolutamente cierto! imperdonable

damaris dijo...

almodovar tanguero :)

¿...? dijo...

Ha escrito a conciencia e inconciencia pura.