jueves, 22 de febrero de 2007

De como la prensa casi significa mi ruina

Mi relación con los diarios ha tenido sus altibajos.
En algunos momentos de mi vida he llegado a leer dos diarios todos los días y en otras me he pasado meses sin abrir uno. Pero sin lugar a dudas una de mis epocas con mayor lectura periodica fueron los años de universidad.
Viviendo, como vivía relativamente lejos de la facultad, tenía tooodos los días 45 minutos de metro. Linea roja desde Clot hasta Espanya y transbordo a la linea verde hasta Palau Reial. En el quiosco del metro de Clot, compraba "El Periodico" y lo iba leyendo durante el trayecto, conmayor o menor comodidad, dependiendo de lo "punta" que fuera la hora. Llegué a desarrollar un magnífico sentido del equilibrio, que me permitía leer el diario o pasar una página del mismo, estando de pie, sin agarrarme a la barra, mientras el tren frenaba o aceleraba. Si lo intentara ahora lo único que me salvaría de un batacazo histórico sería la multitud.
El caso es que siendo como soy un maniatico de la puntualidad, siempre organicé mis tiempos, de tal forma que me permitiesen llegar a destino al menos 15 minutos antes de la hora necesaria. Durante esos 15 minutos terminaba de leer mi diario. Casi siempre.
Porque, y ya llegamos al nucleo de este post, de vez en cuando se desarrollaba una de las situaciones más molestas del mundo.
Sitúenme a mi, en un banco en el pasillo del quinto piso de la facultad, sentado y leyendo el diario. Todavía faltan 10 minutos y estoy en las notas que en un principio me salté, por no considerarlas prioritarias, pero sabiendo que más tarde volvería a ellas.
Llega un compañero(a) solo(a). Se sienta a mi lado y se pone a hablarme.
Tras resistir mi impulso inicial dictado por mi instinto primario (que es de una misantropia cósmica), me muerdo la lengua para no decirle:
- Tío, no seas plasta, no ves que estoy leyendo.
Doblo el diario, lo dejo sobre el banco y le sigo la conversación, hasta que, en menos de 30 segundos el (la) susodicho(a), agarra mi diario, lo abre y se pone a leer lo que sea, dando por finalizada la conversación.
Juro que en esos momentos me sentía con ganas de arrancarle el diario de la mano, buscar la sección de necrologicas, hacer una bola con ella y metérsela a la fuerza en la boca, retomando mi lectura, para interrumpirla cada pocas lineas para disfrutar de la asfixia del (a) otro(a) y de la mancha sobre su camisa formada por el reguerito de saliva ennegrecida por la tinta.
Para evitar problemas con la justicia, aprendí a hacerme el sordo con toda desfachatez, hasta que el otro desistiera, y si no desistía, y me obligaba (con un zarandeo o similar) a prestarle atención, doblaba muy prolijitamente mi diario y me lo guardaba en la mochila.

15 comentarios:

Subjuntivo dijo...

Ah, a usté sí le va a gustar http://malasondas.blogpost.com !!

Y además evita la calvicie!!






Eso, como asiduo lector que soy, me ha pasado mil veces. el pensamiento es siemrpe el mismo: no ves que estoy leyendo??!!

Pero claro, sabe qué pasa?m Para algunos ñatos, el leer es sencillamente una actividad que se desarrolla cuando uno no tiene nada mejor que hacer. Entonces, el muy jodeputa viene y te provee de su conversación pedorra, suponiendo que es esa mejor actividad que el leer.


Salute,
S.

Kaitos dijo...

Concuerdo 100% con Subjuntivo.

El problema son esos que piensan que leer es una actividad de relleno en momentos de inactividad física.

Por suerte nunca me pasó con la asiduidad que usted denota...

Abrazo!

Fodor Lobson dijo...

Estimado S.
ya he paseado por las Malas Ondas, jeje, y me hice miembro de La Liga!!

Para ambos, S. y Kaitos
En cuanto al problemilla del post para estos tiempos modernos ya tengo otro truquillo. Me coloco los auriculares del mp3, y hago ver que escucho música mientras leo. Así me puedo hacer el sordo com mayor impunidad.

Cassandra Cross dijo...

Conmigo nadie se mete. Así de sencillo :-)

Hoy por hoy, queda una única persona capaz de arrebatarme la lectura del diario con impunidad. Y usualmente lo hace sólo para molestarme, así que sólo tengo que fingir qu eno me importa. Deja el diario de inmediato!

Carpe D. dijo...

Usted cada día me cae mejor.
Es todo lo que quería decir, siga leyendo.
Al brazo
C.

Fodor Lobson dijo...

Cassandra,
estoy ligeramente preocupado con su comentario. Que quede una sóla persona capaz de arrebatarle el diario ¿significa que nadie más se atreve o que mató usted a todos los demás que osaron?

Carpe,
la recepción de halagos se realiza únicamente los martes y jueves de 9:00 a 12:30. ;)
Jejeje, el sentimiento es mutuo, pero eso ya lo sabía ud. certo?

Lucy in the Sky dijo...

Siempre me pregunto por qué para cierta gente es tan fácil ser tan caradura. ¿Son o se hacen? Perdón por el exabrupto pero hoy tengo un día "edgy" y creo que si alguien me hiciera "la del diario" no pregunten dónde terminaría el papel impreso en tinta negra.

gerund dijo...

a mí me molesta la gente que pispea lo que estás leyendo en el subte o colectivo...

en serio, Fodor, piense en hacerse miembro activo de la liga...

:)

Ana C. dijo...

Yo soy de las que lee el diario, o lo que sea, de los otros en el subte o en el colectivo. No me puedo resistir.

¡Pero hay que ser caradura para interrumpirle la lectura a otro y después robarle el diario!

Maguila dijo...

Me animo a recomendar: http://www.eldsd.com.ar/ - Diario sobre diarios, en lugar de publicar noticias analiza que están tramando los diarios, que tema instalan, muy importante para ver que es lo que quiere el gobierno que sepamos o creamos. Mas en estos tiempos en que nos manejan la información.
Esto es acolación de su título, alguna vez el diario casi significa su ruina, en Argentina creo que de una u otra manera el papel sumiso de los medios de comunicacion los está conviertiendo en cómplices de esta dictadura encubierta de los K.

Fodor Lobson dijo...

Lucy,
sí, sí. Es eso, ¿son o se hacen los caraduras? y por si acaso, no no le voy a preguntar por el destino del papel impreso... ;)

Gerund,
si es molesto, sobretodo si no lo hacen de forma disimulada...
¿miembro activo de la liga? ahora voy a releer cuales son las condiciones...

Ana C
Aha!!!! confesó, eh?. Claro que con la impunidad que le da la distancia que nos separa de Dinamarca, puede usted confesar cualqueir crimen. Aun así, se lo perdonamos si sabe usted ser disimulada.

Maguila,
los diarios están tan atrapados en la trampa de la publicidad oficial de los gobiernos municipales, provinciales y nacional....
Sacuda la cabeza y olvídese del asunto, que es viernes.

Cunilandia dijo...

Mi abuela (la mala) me llamaba por teléfono 15 minutos antes de que terminara mi novela favorita. Luego de 15 minutos de charla me decía: "Te dejo porque empieza el noticiero". (disculpe, pero sus posts siempre me traen recuerdos)

Fodor Lobson dijo...

Jajaja, que capacidad de cálculo la de su abuela la mala.
Tengo muy mala voz, o sea que no espere que yo arranque a cantar: "Memories..."

Fender Gebiet dijo...

Interrumpir mi lectura es algo imposible. Mi misantropía me protege. Y si por las dudas, en algún punto, estoy leyendo por ahí, "expuesto", tengo cara de asesino sin una ápice de piedad.

bubi dijo...

NO hay nada más irritante que a uno le interrumpan la lectura!! Yo no tengo ese problema igual porque cuando alguien intenta interrumpirme mientras leo desiste, porque entro en un mundo paralelo que no escucha nada de lo que sucede fuera de él! Viva el ostracismo!