sábado, 17 de febrero de 2007

Abuela buena vs Abuela Mala

La idea preconcebida de la abuela es la de esa señora con el cabello blanco, recogido en un moño, anteojos redondos, cachetes ligeramente colorados, algo de sobrepeso, es decir, gordita, vestida con más ropa de la necesaria (en cualquier estación del año), quizás con un delantal encima de todas esas capas de ropa, siempre horneando galletas, cocinando algo rico, consolándote, con algún consejo simple pero siempre acertado...
No, ninguna de mis dos abuelas encajaría en ese modelo.
Yo tenía dos abuelas, como todo el mundo, vaya. Una paterna y otra materna. La primera era la buena, la otra, la mala. La primera era l'Avia, la segunda era la abuelita o como mi hermana, la Nena, la llamaba a veces, no sin algo de sorna, la "Güeli".
Algunas personas, cuando les hablo de abuela buena y abuela mala, me han catalogado de:
  • Xenófobo: l'Avia era catalana, la Güeli, andaluza
  • Clasista o elitista: l'Avia tenía una carrera universitaria de maestra, pintaba y escribía. La Güeli no sabía ni leer ni escribir.
  • Zurdito: L'avia fantaseaba con tirarle una bomba a Franco a su paso por debajo del balcón de la casa en la que ella vivía, cuando el Generalísimo entró a Barcelona en comitiva triunfal terminada la Guerra, mientras su novio (de l'avia, no de Franco) se moría de frío en una especie de campo de concentración en Galicia. Ese novio, logró zafar, casarse con mi abuela y convertirse en l'avi, mi abuelo. La Güeli y mi abuelo materno eran fachas. El abuelito intentó varias veces entrar en la Guardia Civil, pero nunca superó el examen; justicia divina.
Pero no, aunque esas cosas tengan su peso, lo importante es que l'Avia y yo compartíamos el mismo sentido del humor. A menudo la Nena, l'Avia y yo, nos partíamos de risa, mientras el resto de la familia nos miraba desconcertada.
Era capaz de largar alguna tontería absurda, como las que he mencionado en un par de posts y seguidamente ponerse a hablar de politica internacional o de la Divina Comedia.
La Güeli jamás se rió de nada, a no ser que fuera de la desgracia ajena. Todavía me acuerdo de la primera vez que fuimos a esquiar, la Nena y yo, con unos amigos de la Universidad. La Nena se cayó la bajar del primer telesilla, se dobló mal la rodilla, y no pudo esquiar (no solo eso, pasó dos meses con muletas). Comentario de la Güeli cuando volvimos (sonrisa torcida en la boca incluida) "fuiste a por lana y volviste esquilada".
L'Avia me enseñó a tocar la escala musical en un piano, me enseñó a escribir a máquina, incluso me enseñó a hacer ganchillo a la vez que le enseñaba a mi hermana, porque era una feminista recalcitrante (por su cumpleaños yo siempre le regalaba un ramo de flores moradas, porque según ella, es el color de las feministas). L'Avia me llevó de viaje por Inglaterra y Escocia cuando yo tenía 14 años, se sintió orgullosa cuando me recibí de ingeniero químico con 22 años, fue la primera en la familia en conocer mi departamento cuando me independicé, y fue la que más se enojó conmigo cuando le dije que me venía a la Argentina, aunque no lo supe hasta mucho más tarde.
No recuerdo ninguna de esas cosas con la Güeli. Si recuerdo que era especialista en hacer preguntas dolorosas, por ejemplo preguntarte si todavía estabas de novio, la semana después de una ruptura devastadora, o dónde íbamos a ir de vacaciones, el verano después de que mi padre se quedara desempleado... ese tipo de cosas.
Ambas murieron después de que yo me mudara de continente.
Primero la Güeli, hace unos seis años. No sentí nada. Me preocupé un poco por mi madre, en seguida se me pasó al pensar que ahora podría descansar de tantos meses de cuidar a esa vieja mala y desagradecida.
L'avia se murió hace casi tres años, tras cinco años de lucha contra el cáncer y la anemia que le dejó la radioterapia, durante los cuales nunca bajó los brazos, y siguió riendo y haciendo reír a todo el mundo.
Todavía recuerdo la última vez que la vi, diez meses antes de su muerte. Estábamos los dos solos, nos contamos muchas cosas, nos sinceramos ambos, y nos despedimos sabiendo, ambos, que era la última vez que nos veíamos. Y todo, sin derramar una lágrima.

25 comentarios:

Nove dijo...

Emocionante, Fodor.

Fodor Lobson dijo...

Gracias, Nove

Maguila dijo...

Uh, que linda historia, y muy bien contada Fodor, no se si se puede preguntar que edad tenés, yo no tengo de que quejarme de ninguno de mis 4 abuelos pero perdí a todos antes de los 20 años, envidio a aquellos que conservaron a sus abuelos hasta grandes, por eso la pregunta sobre la edad.
Abrazo y buena semana

Adriana dijo...

que copada su abuela la buena. Mis dos abuelas viven todavía, se parecen entre ellas y se llevan muy bien. Aunque sé que algún día se van a morir, no me imagino el mundo sin ellas, prefiero no pensar en eso.

Fodor Lobson dijo...

Maguila,
tengo veintidieciseis, y sí, es una suerte haber podido disfrutar de l'avia hasta los treinta y pico.

Adriana,
¡cuánto tiempo! ¿dónde estaba Ud.?
que curioso dos consuegras que se llevan bien. O quizá me resulta curioso a mí por haber vivido exactamente lo contrario.

gerund dijo...

oh, qué belleza su abuela la buena... a mí me pasa algo parecido... mi abuela la buena, paterna, gallega, atea, viajada, dibujaba, pintaba, me hacía vestidos, me hacía milanesas con papas fritas, me hacía reír. mi abuela la mala, materna, de origen dudoso, ferviente católica de las que no leyeron las enseñanzas de Jasús y le dicen que sí a los papas fachos, inculta, chusma, creacizaña, malaonda por naturaleza, y más. la primera falleció cuando yo tenía diez. la otra sigue jodiendo...

besito

Fodor Lobson dijo...

le dice que sí a los papas fachos, inculta, chusma, creacizaña,.... definitivamente su abuela la mala les va a enterrar a todos ustedes.

Ramona dijo...

Fodor...
Mis dos abuelas: malas. Una de ellas aun vive y sigue jodiendo. La quiero igual... porque uno quiere a sus abuelos y porque tengo la esperanza que cambie (¿?). La otra mala, la paterna, era malita, pero me hacía cagar de la risa. Hablaba japonés (inventado) y jugaba a la escoba del 15. Y solo jodía una vez al año porque vivía en el sur.La actual no hace nada, excepto mirar Mirta Legrand y el noticiero, y esperar a que pase una desgracia para no estar aburrida.

¿Quien tiene la imagén de abuelita viajita buena? Son pocos...

gerund dijo...

es lo que decimos todos... oarece que lo de hierba mala nunca muere era verdat al final...

Fodor Lobson dijo...

Epa Ramona,
dos abuelas malas... ¿y a quien acudía usted cuando se enojaba con sus padres en la adolescencia?

Gerund,
¡cuánta razón!

Cassandra Cross dijo...

Tengo una abuela presente y una ausente. Ni buenas ni malas, ninguna de las dos. Tengo la fortuna de haber calado de muy pequeña a los adultos de mi entorno, superándolos inclusive en madurez y discernimiento (lo digo con mucha pena... como vieja antes de tiempo que soy).

Supongo que por todo esto, su post, Fodor, me llena de una profunda nostalgia. Me habría hecho bien tener una Avia. La que más se pareció fue mi bisabuela, a la que pude disfrutar hasta hace seis añitos, y que hoy tendría noventa y dos si viviera.

Gracias a la vida que le puso esos dos seres por delante, muchacho. Qué dicha. Nada mejor que los contrastes para apreciar mejor lo mejor (valga la redundancia)

Kaitos dijo...

Mis dos abuelas, son buenas.

Una es más jodida que la otra, pero las dos son buenas.

Aquí estoy con una, que vive conmigo, o al revés, yo vivo en su casa. Está con problemas de salud, pero no son ni su anemia del mediterráneo, ni su sobrepeso, ni su eterna melancolía por la muerte de sus padres y 11 hermanos.

Sufrió de mala praxis. Un grupo de médicos le colocó una prótesis en la pierna para personas de 1.90 m cuando ella solo mide poco mas de metro cincuenta.

Así, que así está hace 11 meses, con un fierro atravesado en la pierna, y aunque no lo pueda creer nadie, camina igual, aunque le duela horrores.

Y mi abuela paterna, que ahora vive a dos cuadras de mi casa, empezó a hacer aqua-gym, a pesar de que toda la vida le tuvo fobia al agua.

Dos ejemplos que pintan bastante sus personalidades.

¡Conmovedor post!

Abrazo,

Kaitos dijo...

¿¿¿¿¿¿¿TE RECIBISTE A LOS 22???????

DE REPENTE ME DEPRIMI.

Me voy a preparar un vaso de cicuta, después de prepararle la cena a mi abuela y mi hermano, obviamente.

Saludos...

Ana C. dijo...

Qué lindo y conmovedor el post de tus abuelas. Y es cierto que es una coincidencia. El rol de suegra es seguido por el de abuela, si las cosas van bien. Espero ser como tu Avia.

Ana C. dijo...

Y qué raro un español que emigra a la Argentina por estos años.

Fodor Lobson dijo...

Cassandra,
entonces su bisabuela nació en 1914, ¡igual que l'Avia! ¿será que la gente que nació el año que empezó la Primera Guerra Mundial tenía algo especial?

Kaitos,
dos abuelas piolas es una verdadera suerte, disfrútelas.
NO, m'hijito, no, si el que se deprime soy yo cuando pienso que llevo casi 14 años trabajando...

Ana C,
y sí, me vivo justificando (a veces hasta me cansa un poco). A la gente le parece más normal que Ud. haya emigrado a Dinamarca que que yo lo jaya hecho a la Argentina, pero en realidad las razones son las mismas: cada uno tiene un lugar en el mundo, y no necesariamente es aquel en el que nació.
Besos.

Lucy in the Sky dijo...

¡Ay Fodor! Qué historia conmovedora. Qué lindo que hayas tenido esa relación con L'Avia. Tu descripción de la Güeli es una mezcla de mi nonno y mi madre. Entiendo perfectamente a lo que te referís. Mi nonno falleció el año pasado, a los 96, de los cuales se pasó los últimos 23 esclavizando a mi madre. Una pena.

Fodor Lobson dijo...

Lucy, en algunas ocasiones yo creo que cuando dicen "y ahora descansa en paz" no sólo se refieren al difunto... jejeje

Ramona dijo...

Yo no acudía a nadie Fodor. Me la bancaba solita.

Matías Pailos dijo...

No puedo evitar que l'Avia me caiga más simpática. A usted tampoco, parece.

Fodor Lobson dijo...

Pufa Ramona, qué bajón, si lo hubiera sabido le prestaba un ratito a l'avia en esos años difíciles.

Matías,
jeje, parece que el post transmitió bien mis sentimientos.

Ariel González Dévoli dijo...

Yo tuve de las dos abuelas, malas y buenas.
Me gustó tu blog, seguiré pasando.

Abrazo,

Ariel

Carpe diem dijo...

Mi abuelita (materna) es lo más, cocina como los dioses, cose, limpia, aconseja, cuida, de tanto en tanto mima (le cuesta expresar sentimientos un poco, es de Virgo, ¿vio?), hace yoga, baila, va a misa todos los domingos, cuida a su madre (sí, tengo bisabuela), visita a sus amigos y a sus nietos. Siempre ha sido ama de casa, crió 4 hijos y sabe un montón de cosas.
El único tema es que nos distancian unos 1.500 kilómetros... en fin, no se puede todo en la vida. Y a la paterna nunca la conocí :-(
Emotiva su historia ‘abuelar’.
Saludos
C.

Fodor Lobson dijo...

me quedé medio despistado Ariel,
¿cuántas abuelas tuvo usted? ¿cuántas de las buenas y cuántas de las malas? :)

Carpe, ¿tiene Ud. bisabuela? WOW. Bueno, 1500 Km no es tanto, poco más de una noche en micro, ¿no?
Me alegro que le gustara el post abuelar.

Cunilandia dijo...

Bueno, finalmente hiciste el post que querías. La verdad es que más allá de las diferencias y preferencias, ambas fueron buenos referentes, creo, al menos lo hubieran sido para mí. Muy lindo texto. Saludos